Mientras los rayos dorados del sol acarician el paisaje urbano, los espejos se convierten en lienzos para el arte. Cada espejo se convierte en la paleta de un pintor, reflejando el mundo que lo rodea con un ingenioso trazo de resplandor. Las superficies espejadas se transforman en portales, permitiéndonos vislumbrar dimensiones alternas donde la realidad y la ilusión se entrelazan.

Los espejos, estos objetos fascinantes, se han asociado durante mucho tiempo con algo más que su propósito práctico. Más allá de su papel utilitario de mostrarnos nuestra apariencia física, los espejos tienen un profundo significado simbólico, a menudo considerados como portales a los reinos ocultos de nuestras mentes subconscientes. El reflejo en los espejos nos invita a profundizar en nuestro interior, revelando mucho más de lo que se ve a simple vista.

Fotografías tomadas en el mercado de artesanías en Valle de Bravo